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Geoterapia

La tierra es nuestra casa y junto con nosotros la de innumerables seres que vienen a la vida, con los cuales formamos una cadena infinita e inagotable de vida. La tierra nos sustenta como a sus hijos, nos da casa, abrigo, alimento, goce. Todo se nutre de ella, todas las criaturas encuentran allí su alimento y su hogar.

Podemos caminar con los pies descalzos, rodar y también aplicarla sobre nuestro cuerpo, ella nos ayudará a fortalecernos, a sanarnos. Sólo basta hacer la prueba a la que todos estamos invitados ya que sí, está al alcance de todos.

El hombre a lo largo de su historia ha recurrido a su ayuda para superar dolencias y males que lo han aquejado siempre. Médicos egipcios, griegos, árabes, conocían y aplicaban sus virtudes. Más acá en el tiempo, en el siglo XIX, también los alemanes Kneipp, Khune, Just, el francés Dextreit. En el siglo XX, Eduardo Alfonso, Manuel Lezaeta, comprobaron con su experiencia lo útil y beneficiosa que resulta para el hombre.

Popularmente es usada por el hombre de campo para aliviar en caso de picaduras de insectos. También los animales, por su instinto, conocen sus propiedades y a ella recurren para curar sus heridas.

Hay diversos tipos de tierra: la más utilizada con fines terapéuticos es la arcilla, aunque no se descartan las otras. Siempre hay que tener en cuenta el lugar de donde se extrae. Este debe de estar libre de basuras y excrementos de animales. Por eso es conveniente usar la que está a cierta profundidad. Mezclándola con agua obtendremos el barro o fango que es la manera en que la utilizaremos. También podemos sustituir el agua por infusiones de hierbas, la adecuada para cada dolencia, lo que hará más eficaz el tratamiento.

No olvidemos que la tierra es un elemento vivo que transmite a nuestro cuerpo sus propias energías ayudando a reactivar y estimular las funciones naturales del mismo. Por lo tanto los baños son revitalizantes aunque no haya una dolencia específica a tratar.

El barro tiene muchas propiedades, a considerar: es desinflamante, refrescante, absorbente, descongestionante, purificante, antiséptico, cicatrizante y calmante.

Las arcillas, parafangos y barros destacan por su gran capacidad de absorción de toxinas y por el aporte de minerales en grandes cantidades con rapidez y eficacia.

Con el paso del tiempo el organismo humano va perdiendo minerales y oligoelementos. La FANGOTERAPIA resulta por tanto una buena terapia de limpieza y salud y un complemento fundamental de belleza ya utilizado en los tiempos bíblicos del Rey Salomón, la Reina de Saba y Cleopatra.

Arcilla verde, roja, blanca… cada una de ellas tiene propiedades específicas y se utilizan a diferentes temperaturas. En Ananda se aplican de manera personalizada según la finalidad de cada tratamiento y las características de cada cuerpo.